Lista del super

Mirarse en 7 y 45. Binomio de retinas que se encuentran entre la fruta asediada por las moscas y la negrura reluciente ante el brillo otoñal. Segundos marcados por el led resplandeciente de los semáforos en rojo hasta que un verde fulminante -y el respectivo bocinazo- lo retornan a la hora pico, salida de los colegios, niños presurosos con sus madres al celular. Vestidos intermitentes, polleras con flores, laminas sensoriales expuestas así como un chico de 3er grado haciendo muy bien los deberes. Muy bien felicitado.

Decanato, jardines academicistas y un gordito que observa fijamente: ¿a que te podes acostumbrar? Agresividad pregnante en el centro; las corridas inexplicables a la hora del almuerzo, las bruscas detenciones de los colectivos, las marcas del agua que ya no están pero vibran con el cemento. El centro no es lugar para enamorarse. No caben allí las sutilezas necesarias para el encanto entre dos cuerpos. Los vueltos mal dados, los cigarrillos mal vendidos, las cargas de los días sobre las espaldas a veces descubiertas, a veces no. En el centro viven los tipos, los de camisa ajustada y cinturón bien al centro; ahí arriba de la entrepierna marcando la cancha, mostrando quien está adentro y quienes quedamos afuera. Compro dolar y el semáforo en verde. 15 pesos y el cielo azul.

Arte moderno nunca latinoamericano, Dardo Rocha y el tipo jamas imaginó que iba a ser esto lo que estaba dejando. De las obsesiones francesas -los "au revoir"- salieron los polacos, los bulgaros, los sirios, los libaneses, los tanos y obvio los gallegos. Mal olor donde siempre se quiso la bañadera de perfumes; ajo balcanico con jamones curtiéndose al sol.

Las vistas desde el pasaje seducen a la perfección. En el medio de la plaza, megáfono en mano, rubio él cuenta que debimos haber hecho y que están haciendo mal. No se arrepiente de nada pero a su vez de todo y de todos y de todas. La gente aplaude y entre el aplauso y la siguiente rabieta de militancia hay un silencio. Un silencio donde entro solo yo y un mosquito. Así de comprimida resulta ser La ciudad al mediodía. Así de precarias resultan ser las fotografías de la cotidianidad; esas que toman sin flash pero rara vez salen oscuras.

Plaza Rocha y el aire se apaga, las luces también. Los cinturones se desabrochan, las puertas se cierran. Mirarse en el polarizado del de atrás: Binomio de retinas ajenas que se cruzan y vuelven a empezar.

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